A veces pensamos que economizar es un valor que por solo decirlo, es justificado en todo sentido… pero déjenme decirles que desde mi punto de vista no siempre lo es. Cuando compro un boleto para viajar en avión o en bus, generalmente busco el medio más cómodo pero económico a la vez.
Si estos dos ingredientes se combinan bien, estaremos acertando medio a medio. Pero eso… ¡Casi nunca ocurre! es sólo una fantasía. Lamentablemente la comodidad tiene sus propias reglas y una de ellas toca nuestro propio bolsillo. La comodidad cuesta más caro y lo barato que nos pueda costar el viaje generalmente se vuelve una tremenda pesadilla. Por ejemplo, desde asientos muy angostos que no te permiten descansar bien, hasta tener que soportar ruidos molestos de tus compañeros de viaje como risotadas encima de tus oidos, ronquidos, etc. que te hacen llegar a tu destino con los nervios de punta, hasta ag
otar la última chispa de optimismo que pensaste dejar para tu supuesto esparcimiento.
Por otro lado, si optamos por la comodidad, aunque pudiste gastar un tanto más, podrás bajarte totalmente despejado y con ganas de pasarlo bien.
Lo cierto es que buscar el medio más barato puede traer consigo una cuota de mesquindad, incluso contra nosotros mismos.



















































